Tengo un mal presentimiento. Corro hacia la pecera. Los peces, hasta entonces naranjas, están blancos, con la piel destrozada, los ojos negros y tumbados de lado. Pero aun respiran...
* * *
Llevo una niña a una habitación; es un despacho grande con una ventana a la derecha por la que entra un poco de luz. La llevo cogida de la mano. Es morena con el pelo liso y muy largo. No para de decir comentarios escalofriantes tales como matar o hacer la guerra. Pero no le doy mucha importancia. Solo es una niña pequeña.
La siento en una silla de cuero negro en frente de una mesa. Al otro lado se encuentra un hombre de unos 50 años. Este empieza a hablar con ella. Oigo a alguien fuera, en el pasillo. Así que salgo, pero no hay nadie. Después de asegurarme vuelvo a entrar. Ahora el hombre esta de pie, con las manos sobre la mesa, chillándole a la niña, que antes se veía inocente y ahora da mucho miedo. Me asusto y salgo corriendo del despacho. Fuera, en el pasillo, veo un hombre. No le veo la cara, todo esta muy oscuro. Pero puedo ver que es alto y lleva traje. No paro de escuchar al hombre gritar, así que finalmente me armo de valor y me giro otra vez hacia el despacho. Está vacío con las luces apagadas. Todo oscuro y no hay nadie. Desconcertada vuelvo mi vista al hombre misterioso del pasillo que también ha desaparecido.
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