martes, 24 de septiembre de 2013

La huida

Estoy buscando a mi familia así que voy entrando en varios locales para preguntar.

Entro en una peluquería china. Dentro hay hombres asiáticos y les pregunto por mi familia. Ellos me dicen que allí no están pero que siga buscando. Mientras me voy adentrando más en ese local me encuentro a más hombres. Todos me miran mal, como si fuera una intrusa y quisieran que saliera de allí. Pero todos me dejan hacer cuando se enteran de por qué estoy allí. Al final del establecimiento encuentro unas escaleras. Las subo hasta arriba del todo y me encuentro con un patio. Camino una corta distancia y al no encontrar a mi familia me doy la vuelta para irme y veo a un hombre. Se dirige hacia mi, le intento explicar a quien busco pero no me escucha. Logro esquivarlo y empiezo a bajar las escaleras tan rápido como puedo. Pero los escalones están hechos de mármol rojo y los zapatos me reblan. El logra alcanzarme, me coge por la cintura y me empuja fuera del edificio. Caemos los dos. Pienso en que voy a morir ya que antes de entrar en la peluquería vi que el suelo era de cemento. Pero para mi sorpresa caemos sobre césped. Él cae sobre mi y se clava un palo grueso en la mano. Se la destroza. Él empieza a gritar y se le ponen los ojos en blanco. Me asusto mucho así que me lo quito de encima. Consigo coger un tronco y le doy un golpe en la cabeza. Le doy con todas mis fuerzas y veo como se le desprende la carne de la cara y queda una calavera con sangre y pequeños trozos de carne aun en ella.

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